Durante muchos años busqué respuestas fuera de mí. Me formé en distintas herramientas de desarrollo personal y terapias integrativas, intentando comprender por qué, aun haciendo tanto esfuerzo, muchas personas seguían sintiendo culpa, ansiedad, miedo o una carga emocional que no sabían explicar.
Con el tiempo entendí que no siempre necesitamos hacer más. A veces necesitamos un espacio seguro donde escuchar lo que llevamos dentro.
Por eso la escritura terapéutica se convirtió en una de las herramientas más transformadoras de mi vida y hoy es una parte esencial de mi manera de acompañar.